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Saturday, April 14, 2012

Cien años por diez segundos


Hoy hace un siglo que el Titanic se fue a pique. Qué mejor ocasión para "reflotar" El Corral de Piedra que ésta, uno de esos aniversarios morbosos tan del gusto de quien os habla, ya sabéis. Vayan por delante, tras casi cuatro meses de silencio, mis disculpas por la ausencia y el compromiso de pasarme por aquí más a menudo. A ver si puedo cumplirlo, no obstante, que los oyentes del Meripodcast llevan esperando más de un año a que me cree la prometida cuenta de Twitter... qué pereza...
Decíamos que se cumplen 100 años desde que el barco insumergible se sumergiera para siempre. O no. Que desde que en 1985 se descubrieran los restos del buque en el lecho del Atlántico Norte, el mundo se ha empeñado en reflotarlo una y otra vez, entre documentales, películas, programas de televisión y textos como éste. Habrá quien esté hasta las pelotas del manido tema, y no le faltará razón. Aún así he creído oportuno "abordarlo" (arrr) una vez más, y realizar mi particular inmersión de 4.000 metros hasta la proa más famosa del mundo tras la de la Jolie en Tomb Raider.
El caso es que entre las muchas curiosidades que "inundan" internet (¡y otro juego de palabras más señora! ¡estoy que la parto!) respecto del vapor británico, hay un dato crucial que supone la barrera entre lo que pasó, y lo que pudo pasar (o no pasar, que vendría a ser lo mismo). Al parecer, habida cuenta de la velocidad a la que se cree viajaba el barco (41 "acojonantes" km/h), su masa y sus medidas, si el Titanic hubiese dispuesto de tan sólo cinco segundos más desde que se avistó el iceberg hasta que acabó impactando con él por estribor, la colisión se habría evitado. Rose y Jack habrían terminado su noche loca sin incidentes, puertas que flotan con vacas encima o carámbanos humanos que se hunden por pringaos, el crío aquél no le habria dado las patadillas al pedazo de hielo en cubierta, y los cuatro gatos que pasaban frío a esas horas de la noche a la intemperie se habrían alegrado la vista con la visión del colosal resto helado pasando de largo y habrían tenido algo que contar a sus nietos. Nada más.
Pero lo más sorprendente es que si la diferencia de 5 segundos se hubiese dado hacia el otro lado, es decir, si los vigías se hubiesen entretenido mirándole el entreteto a la DeWitt Bukake (o como sea) un instante, por ejemplo, el buque habría impactado de frente con el "aisberg" (modo Carmen Porter ON), inundándose tan sólo dos compartimentos y no los seis, como mínimo, que se sabe se llenaron de agua tras el "rozón" en la chapa diestra. Pese al colosal destrozo en proa, lo más probable es que el barco no se hubiera hundido, llegando a puerto con un interesante tuneado a la mañana siguiente para algarabía o espanto de los curiosos ciudadanos de Nueva York, y poco más. O, al menos, podrían haber esperado a que el Carpatia o cualquier otro navío rescatara a los pasajeros, a la orquesta y a la señora esa gorda tan salada con la voz de Woopy Goldberg que se hacía colega del Di Caprio en el filme de Cameron, ese chiflado visionario.
Así las cosas, un margen de 10 segundos en total supusieron una diferencia fatal. Por arriba de esa pinza, o por debajo de ella, la catástrofe se habría evitado, y el Titanic habría acabado convirtiéndose en un barco más, como lo fueron sus hermanos gemelos de la WSL, y estos cien años de comentarios, todas las películas, las pajas mentales sobre lo que pasó o dejó de pasar, el descenso "en vivo" del Discovery Channel y el paseo en solitario del papá de Terminator en el batiscafo jamás se habrían producido. Tampoco este post, por cierto, y quién sabe si acaso el mundo habría dejado de existir por una de esas paradojas espacio temporales "docemmetbrownianas" que tanto nos gustan o la Teoría del Caos y su mariposa de Ian Malcolm y sus gafapastiles comentarios.
Pero las cosas ocurrieron como sabemos, y esos diez segundos aciagos nos han dado 100 años de nostalgia y morbo, amén de un empacho de Titanic que hoy celebra su aniversario para regocijo de los que disfrutamos con todo lo que huele a rancio y a tragedia como los cerdos gozan restregándose en su mierda. El misterio de la miseria humana, supongo.
Quizá luego me acerque al cine para verle el generoso busto a la curvilínea Rose en 3D (que ni Avatar, fijo), pero entretanto me recrearé en el detalle de lo fútil de todo (ah, otro día os hablaré de Futility, el profético libro escrito algunos años antes, que me he descargado en pdf), y en como 5 segundos de más o de menos pueden suponer una diferencia tan grande. Eso las mujeres lo saben muy bien, por cierto.
¡Os veo muy pronto! ¡Palabra!

Monday, January 02, 2012

Friday, December 09, 2011

Real Madrid - Barcelona

Por segundo año consecutivo celebramos nuestro derbi virtual a las puertas de un enfrentamiento entre los dos grandes del fútbol español. Desde Meristation, con apoyo an As.com, narrado por este que os habla y comentado por Nacho, Albert, Motenai y Salva, la versión digital del duelo que mañana día 10 de diciembre tendrá lugar en el coliseo madridista... ¿Resultado? Mejor verlo y opinar. Pero hay que ver que bien nos ha quedado, je je je.



Sunday, November 13, 2011

Tristón: manipulación infantil

"¿Que hay que vender peluches? Tóquemosle la fibra a los niños españoles"...
Traumaticémosles, diría yo. Han paso más de 20 años y se me han vuelto a saltar las lágrimas. Pero que hijos de la grandísima puta...

Tuesday, September 20, 2011

Friday, September 09, 2011

"Robocordones"... ¡a la venta!



EDIT (10-9): Por lo visto el modelo no incluye la tecnología de auto-atado... pero como le dicen al gran Doc en este nuevo vídeo promocional de la campaña, aún no estamos en el 2015.

Lo que leeis. Nike POR FIN se ha lanzado a la producción de uno de los iconos fílmicos más recordados por los fans de la ciencia ficción, y en especial las legiones de freaks adoradores de Regreso al Futuro como el que os habla. Si hasta ahora conseguir las legendarias Nike MAG era poco menos que imposible (los únicos modelos que pululaban por la red eran lamentables replicas creadas por los propios fans y el par original usado en la película, en un bastante lamentable estado de conservación), a partir de ayer, 8 de septiembre, Ebay da la posibilidad de hacerse con uno de los 1500 pares que estarán disponibles en modo subasta a un ritmo de 150 al día a aquéllos que tengan la suerte de resultar ganadores y cuenten con una generosa cartera para afrontar la reñidísima pujna por hacerse con una de estas piezas de colección.

Lo cierto es que la maniobra es una forma de recaudar fondos para la Michel J. Fox Foundation por la invetigación contra el Parkinson, y que todo lo que se recaude con las distintas subastas irá íntegramente destinado a la fundación que el bueno de Marty creara hace ya para contribuir a la cura de esta enfermedad.
Si estáis pensando en lanzaros a Ebay como flechas para pujar por uno de los pares que hoy andan disponibles, tomaoslo con calma y esperad a que la fiebre baje un poco: los precios más bajos por los 150 pares de hoy rondan los 4000 $. No, no es una errata... O cambia mucho la cosa, o me temo que habrá que seguir soñando con calzarse unas Nike con robocordones hasta que las fabriquen en masa y sean objeto cotidiano allá por el lejano 2015. Ah, que eso ya está a la vuelta de la esquina... Joder, cómo pasa el tiempo.




Thursday, August 04, 2011

Trolling Saruman

Sólo por lo bien hecho que está y porque el tema es ya parte de nosotros, merecía la pena traerlo. Thanks DeP!


Monday, July 25, 2011

Trololo

Quizás llegue tarde, pero buscando otros menesteres musicales que puede pronto os traiga al Corral, di con esta maravilla freak que llevo tarareando ya un par de días. Tan pegadiza es la melodía.
Por lo visto el tema es de los años 60, y la versión que veis, éxito total en Youtube de un tiempo a esta parte, es un cover emitido en el show humorístico de Comedy Central "The Colbert Report". Ni el intérprete, ni la letra del tema, ni el flow que rebosa el conjunto tienen desperdicio.
Como casi todo "tutubo" de fama, el Trolololo tiene también sus bizarras versiones bastardas creadas por la comunidad... pero yo sólo he recogido una en clave de 8 bits que por entrañable merece destacar por encima del resto.
Hala, a escuchar al amiguete, a disfrutar con su academicista interpretación (no sólo vocal), y a tararear se ha dicho.




Monday, July 18, 2011

Derecho a existir

¿Quién decide por qué sí o por qué no? Todos nacemos iguales, y sin embargo a ellos se les niega el derecho fundamental a existir mucho antes de ver la luz del mundo. Obras maestras en potencia, escoria despreciable pendiente de confirmarse, grises sombras con las que aumentar el parque de mediocridad general que lo inunda todo... Nunca sabremos cuál pudo haber sido su destino. Nunca conoceremos en qué medida merecieron una oportunidad que tantos otros tuvieron sin ser dignos de ella.
Concebidos desde la dedicación y la voluntad de aportar algo de luz a la confusión reinante, se les silencia omitiéndolos, ignorando su mensaje mucho antes de que puedan gritarlo al viento. El largo recorrido que lleva a su creación, la historia de historias que conforman sus cimientos menospreciada por sus propios padres, que en un acto de absoluta irresponsabilidad y egoismo optan por interrumpir su vida a las puertas de un mundo que pudo haberlos encumbrado a las alturas del éxito y el reconocimiento, siquiera por un instante. O tal vez era su destino ser vilipendiados, sometidos a escarnio público y repudiados por vacíos, ofensivos o desagradecidos. Tal vez. Pero en cualquier caso, nunca se les dio la oportunidad de triunfar o fracasar, y eso es al cabo lo que cuenta.
Este breve texto pretende homenajearlos a todos, a los buenos y a los malos, a los que estaban llamados a abrirnos los ojos, a ayudarnos con lo que pudieran habernos dicho, a los que habrían salvado el mundo, nuestro mundo al menos, a los que habrían sido recordados y a los que habríamos recurrido una y otra vez cuando necesitásemos recordar aquello que un día nos transmitieron. Pero también lo está a todos ésos que nos habrían provocado más pena que otra cosa, en el mal sentido y en el bueno, a los que habríamos ignorado por insustanciales, a los que derrocharan trivialidad, a los que habrían hecho el ridículo, a los deformes, a los desagradables y a los hirientes para con todo y con todos...
Este post va dedicado, en resumen, a todos los posts que una vez escritos, jamás vieron la luz del ciberespacio.

Wednesday, June 01, 2011

La crisis del pepino

Siento la frivolidad, en serio... pero a mi toda esta movida, "felizmente" resuelta, me recuerda desde el principio a una cosa, y a una cosa sólo. ¡Ou yeah!


Friday, May 27, 2011

It makes me PUKE!!

Son tantas las cosas que, como a buen intransigente, me hacen vomitar, que he decidido traerlas al Corral para que no os sintáis solos en vuestro visceral odio a lo patético y vergonzante. Si como yo os habéis lanzado como locos a por el mando a distancia cuando os ha sorprendido este o aquel spot, si no pudisteis reprimir un "por el amor de dios" ante el comportamiento ridículo de algún famosillo de medio pelo, o sencillamente si cada dos por tres os viene la arcada porque lo que os rodea carece del mínimo rigor estético o del pudor... atentos: de tanto en tanto habrá un nuevo motivo para aferrarse a la bolsa de papel y echar la raba.

Ahí está la primera, a vuestra derecha, justo debajo de los Paletos en Línea... Y sí, it makes me puke, maldito imbécil y su gruñidillo felino...


Friday, May 06, 2011

Invisible


Nuestro pasado es sólo nuestro. Las múltiples piezas que lo conforman son un prisma de infinitas caras en cuya creación interviene una incontable cantidad de individuos, todos responsables en cierta medida del resultado, pero ninguno de ellos dueño absoluto del conjunto. En última instancia, como digo, nuestro pasado sólo nos pertenece a nosotros mismos. Y en ese sentido, lo que en realidad es nuestra historia permanece invisible al resto, un secreto silencioso que arrastramos a lo largo de la vida como quien custodia receloso una caja ornamentada cuyo interior únicamente conoce quien la posee: aparentemente debe albergar algo valioso, pero lo que se ve y lo que se oculta no siempre están en sintonía.
Mi última degustación de la obra del incombustible Paul Auster es una novela compacta, una historia de historias tan propia del autor que, tras el lapso de tiempo desde que leyera la última, no ha podido dejarme más satisfecho. Quienes lo hayan leído, quizás también los que sólo hayáis sabido de él mediante estas breves notan que traigo al blog tras cada nuevo libro, sabrán de sobra cuáles son los pilares básicos sobre los que Auster suele construir sus universos (Nueva York, las miserias humanas, lo cotidiano elevado a categoría de sublime, por adictivo, las relaciones imposibles, la figura del escritor, su obra y sus diatribas...), y cabe apuntar desde un primer momento que todo ello está, de una u otra manera, presente en Invisible. Lo grande, sin embargo, del nuevo texto, lo que le confiere el carácter de obra magistral dentro de una obra ya de por sí excelsa y variada, es la experimentación (taimada pero precisa) de la que se ha servido para conformar la novela. A saber: el metatexto, la muñeca rusa que es contenido y continente al tiempo, esa técnica que ya apuntara como vía de desarrollo en anteriores novelas, alcanza aquí su máxima expresión, salpicando el libro de la autoría múltiple más exquisita para dotar de color a una prosa ya de por sí notabilísima. Luego están los cambios de punto de vista narrativo, los usos malabarísticos de la referencia temporal, los silencios, las infinitas frases coordinadas que reflejan un estado de ánimo, las mucho más sintéticas oraciones simples y breves que hacen lo propio con otros, y un largo etcétera de virguerías textuales y narrativas que acaban por conformar un collage vibrante que arrastra, irremisiblemente, a devorar el conjunto de forma insaciable.
Y luego está la historia, claro. Qué decir de la historia... Hablaba al principio del carácter invisible del pasado que a cada uno nos corresponde, de cómo lo que los demás ven del mismo no es sino una representación de éste que creamos para satisfacer su ansia de curiosidad, y en ese sentido lo que acaba por identificarnos de cara al mundo no es sino una deformación inexacta de lo que somos. Inivisible habla de eso, de cómo es posible conocer a las personas (si es que lo es), atendiendo tan sólo a los que la vida nos muestra de ellas, lo que los demás nos confían de ellas, y lo que ellas mismas deciden revelar en ciertos momentos a modo de generosa confesión. El conjunto de todo ello ha de ser, forzosamente, un mosaico incompleto y amorfo en base al cual acabamos por juzgar a los demás, suponiendo, creyendo firmemente en última instancia, que les conocemos, que sabemos cómo son y, por ende, lo que cabe esperar de ellos. Y sin embargo, todo eso que no vemos, esa invisibilidad que jugamos a disfrazar de mentira, secretos, silencios y medias verdades, es lo que, por omisión, nos define y construye nuestra verdadero yo. Pero un yo no puede, por definición, comprenderse sino desde uno mismo... y por eso, lógicamente, nadie alcanzará nunca a conocernos de forma completa.
La invisibilidad del título se extiende a otros momentos de la novela (perder el contacto con una persona es ver cómo su recuerdo pierde consistencia lenta pero inexorablemente, con el paso del tiempo, y un recuerdo puede, a su vez, resonar eternamente en la memoria aunque su origen fuera producto de pura fantasía o ensoñación, algo que nuestros ojos jamás vieron), pero ésa es la razón fundamental que hilvana el todo que es la obra. Lo demás (sexo, política, literatura, geografía, el ocaso de la vida...) si bien es en ocasiones tan protagonista como los personajes mismos, queda en cierta medida obscurecido por la enormidad del mensaje final, confuso pero directo, enorme por revelador, y en última instancia una gran incógnita que nos hace preguntarnos cuánto de lo leído es cierto, no siéndolo nada, por cuanto lo que se nos cuenta se fundamenta en esos textos tan subjetivos paridos por sus protagonistas, que conforman la muñeca rusa de la obra misma.
Acaso todo lo que sabemos de los que nos rodean sea mentira. Una gran mentira que nos hemos empeñado en creer porque sólo así podemos seguir despertando cada día junto a esa persona, tomándonos ése café junto a aquel otro, saludando alborozadamente a éste o a aquél amigo, respetando a nuestros padres, deseando a aquella chica, admirando a aquel artista... La novela habla de todo eso, o lo hace implícitamente, y tras su lectura, uno no puede por menos que pensar que hasta nuestro propio nombre no deja de ser una pantomima intrascendente que en poco nos define: cuántos hay que se llaman exactamente igual que nosotros y, sin embargo, nos son absoluta y totalmente indiferentes... e invisibles.

Tuesday, April 19, 2011

Final Copa del Rey 2011

Con motivo de la celebración de la final de Copa de esta noche, en Meristation hemos parido un vídeo en el que los dos grandes de nuestro fútbol se miden en su versión digital para dirimir quién se alza con el primer título de la temporada...
Comentado por los forofos más forofos del Meripodcast, y narrado por un servidor, el partido (justamente jugado por la consola y sólo la consola, para evitar suspicacias) refleja la emoción que de seguro tendrá su counterpart en la realidad hoy, 20 de abril de 2011...

No digo más, sólo que merece la pena verlo íntegro porque, troleadas del personal a parte, el final es digno de la categoría del choque: ¡de puro infarto!

Friday, April 15, 2011

La Maison en Petits Cubes

Cuando los diccionarios, en vez de fotos, adjunten vídeos para ilustrar sus definiciones, junto a la palabra "entrañable" habrán de aparecer, forzosamente, ejemplos como éste... Ganador del Oscar al mejor corto animado en 2009, sus 12 minutos son una amalgama de exquisitez argumental y gusto artístico como sólo los nipones son capaces de ofrecer.

Más allá del mensaje implícito sobre el cambio climático que sirve de excusa para conformar la diminuta pero grandiosa historia que narra, la pieza es un derroche de carisma visual y momentos emotivos que ya los quisieran para sí muchos largos. Y todo ello sin que sea necesaria una sola palabra: basta la magia de una banda sonora de esas que suelen acompañar a las obras maestras del maestro Miyazaki, sin que éste sea producto de su arte, por cierto.

Si os gustó Up, os encantará (admitámoslo, alguna conexión tienen). Y si no os gustó (malditos insensibles), La Maison en Petits Cubes lo hará seguro... Merci brother!

Sunday, April 10, 2011

El Mario Kart humano

Youtube ha servido de espoleta para la aparición de una ingente cantidad de freaks dispuestos a hacer lo que sea por conseguir que los videos de sus absurdas proezas figuren entre los más vistos de esta nueva moderna televisión a la carta. El número de hedonistas tarados que se exhiben en el escaparate de la web es tan infinito como sus delirantes ingenios, a menudo del todo repugnantes, patéticos y vengonzosos...

Pero de cuando en cuando la locura cristaliza en chispeante
originalidad, y alguno de los muchos clips que rezuma el "tutubo" merecen un lugar destacado entre la mucha y maloliente basura sin sentido de "irismiasturianitas" y "palomitatequieromazos" que configuran mayoritariamente la oferta exhibicionista del personal.

Rémi Gaillard es uno de esos personajes que darían su vida (a veces lo parece literalmente) por un nuevo minuto de gloria. El amigo gabacho, por lo general obsesionado con dejar perplejo al personal por sorpresa y de la forma más absurda posible, es el artifice de este vídeo sin desperdicio, en el que decide simular al héroe de Nintendo y sus carreras, con una recreación tan cojonuda como esperpénticamente hilarante. Disfrutad!

Thursday, March 17, 2011

Alarma nuclear

Esto pinta mal, pero que muy mal... Me temo que, o cambia mucho la cosa, o sólo queda una solución...


Wednesday, February 02, 2011

No shadow, spring is near!

¡Arriba excursionistas! Y no olvidéis los descansos, porque hoy hace frío... ¡mucho frío! Hace frío todos los días, ¿dónde te creías que estabas? ¿En Miami?...
¡Ah! Cuántas veces hemos escuchado ese maravilloso diálogo en esa maravillosa película protagonizada por el maravilloso Bill Murray, y cuántas nos quedan por escucharlo... Cuántas mañanas, además, éste que os hablá se levantó al son del I got you babe de Sony & Chere durante esos dos oscuros -laboralmente hablando- años en el sector del automóvil... Y cuántas veces nos hemos preguntado qué diantres es en realidad esa tradición tan cojonudamente surrealista que tiene lugar hoy, 2 de febrero, en Punxsutawney, Pennsylvania.
Ya saben, esos señores ataviados a lo Tip y Col, con sus sombrerazos rollo Profesor Layton, ese tocón/casa en medio de Gobblers Knob -el "parque municipal" del pueblo-, miles de curiosos y entusiastas seguidores del evento -y muy probablemente del Partido Republicano-, cámaras, fotógrafos... y el alma de la fiesta, la marmota Phil. El representante de la autoridad se acerca a su morada, toca a la puerta con su bastón -hay que ser educado siempre, aunque lo que haya al otro lado sea una rata enorme y horrible a la que le importamos una mierda, cual si comerciales de MedTelecom fuéramos en las Barranquillas-, abre la cancela, saca al aturdido bicho de su agujero, se lo acerca a la oreja -cuando lo propio sería acercárselo a la nariz y asegurarse de que huele a lo que parece, a cuco-, y tras el paripé de turno, el veredicto: hoy, 2 de febrero de bla bla, Punxsutawney Phil, pronosticador de pronosticadores, se levantó de mala gana, etc etc, y vio o no su sombra, en función de lo cual el invierno se alargará más de lo previsto este año, o gozaremos por el contrario de una primavera temprana.
Sinceramente, no entiendo muy bien cómo funciona el asunto, o si efectivamente la marmota parla la lengua de Shakespeare y se comunica con los doctos paletos del tablao con sus susurros de ratica, pero acaso todo eso sea lo menos importante -si tienen curiosidad por entender bien el porqué de la fiesta, sus orígenes e incluso ver un video de cómo este año el bueno de Phil ha anunciado una pronta primavera, puedeb hacerlo en la web oficial del pueblo-. Lo que realmente cuenta, aquello por lo que la fiesta nos ha llegado tanto a tantos, y por lo que al menos yo querría visitar sí o sí Punxsutawney en mi próxim viaje a los "esteits", es porque la sola posibilidad de pernoctar la jornada previa en uno de sus moteles y despertar desde ese momento en el mismo día gris y mágico una y otra vez resulta, sencillamente, seductoramente apasionante.
Hoy llegué tarde, pero el próximo año no pienso perderme la conexión en vivo que en la susodicha web se hace del evento para goce y disfrute del personal, doquiera los fans de Phil y sus acólitos rednecks se encuentren. Ya viví la inenarrable experiencia de bajar al Titanic en directo hace unos años gracias al Discovery Channel, entre horribles masas de cieno suspendido que lo envolvían todo y que prácticamente hacían imposible apreciar si quiera la proa más famosa de todos los tiempos, y quiero apuntar en mi libro de recuerdos frikis un nuevo milestone que contar cuando lleguen los ociosos días de la vejez a mis nietos -o a los nietos de algún otro, que igual da, y no está clara la cosa de la descendencia, en estos tiempos-. "Yo lo vi, sí. Yo vi cómo la marmota Phil jugaba a ser Rappel rodeada de iletrados ciudadanos americanos...". Quién sabe, después de cerrar rojadirecta.com, los amigos yankis pueden hacer lo propio con cualquier web que retransmita eventos en directo, ya sea fútbol, partidas de snooker, o a una bola de pelo con cara de póker zarandeada por un grupo de anacrónicos vejestorios en la calebración yanki-aún-no-importada-a-España de más apego en esta orilla de frikilandia...

Wednesday, August 25, 2010

Joke of the Day (1)

Summer is over. Bloody hell. Or not.

Monday, May 31, 2010

Perdidos en el recuerdo



POTENTIAL SPOILER INSIDE
Se han ido. Nos han acompañado durante seis largos y maravillosos años en memorables momentos llenos de asombro, incertidumbre, misterio, alegría, humor, tristeza, y toda la larga lista de sensaciones y sentimientos que la vida brinda a los que se atreven a disfrutarla plenamente. Ellos vivieron la suya, esa vida de ficción que ha acabado por mezclarse, de alguna forma, con la nuestra, bebiéndosela a grandes tragos porque lo que les había sido encomendado no podía afrontarse de otra forma... Y ahora se van y nos dejan otra vez solos, en la línea de salida, perdidos porque muchos no podemos o queremos imaginar aún la televisión que queda tras su marcha. Era aquello de "vivir juntos, morir solos", trasladado a este lustro y pico en su compañía, y el más allá que nos espera una vez la serie más grande jamás creada es, como lo será todo algún día, historia.
Como a todos, Lost -en adelante Perdidos, si me lo permiten, y ya saben por qué- me atrapó tan rápidamente como lo hace un hijo con su padre al agarrar por primera vez con su diminuta mano el índice de éste: de forma inmediata y para siempre. Yo al menos nunca he sido ni he querido ser objetivo con la serie. Mi entrega fue total, una pleitesía absoluta que rendía al show sin avergonzarme por ello con cada capítulo porque siempre, y digo siempre, se me acababa ofreciendo algo a cambio. Es cierto que el arranque legendario de aquel piloto inolvidable, su puesta en escena y el grito a los cuatro vientos que lanzaba asegurando con cada plano que lo que se avecinaba era muy, muy grande, supuso el gancho perfecto para los locos adictos al misterio y la sorpresa constante que nos lanzamos en picado al disfrute de la serie desde ese momento. Y es cierto también que un viaje cinematográfico de más de cien episodios de cuarenta minutos no puede ser redondo en su totalidad ni para todos los espectadores, porque al final hasta los más grandes tienen momentos de flaqueza en algún punto de su carrera. Carreras por cierto que a menudo pasan a la historia como leyendas perfectas. Pero el conjunto, visto desde lejos como un todo, y visto igualmente en detalle desde cerca, desde el prisma de los personajes, las tramas trenzadas con esmero y delicadeza para que casasen como una red perfecta a la conclusión del viaje, los silencios, las preguntas sin respuesta, las implicaciones científicas -lo de ponerle o no el "pseudo" lo dejo a su elección-, religiosas o de tantas otras índoles, y los muchísimos momentos ya imborrables que son ahora parte de nuestra cultura pop, convierten a Perdidos en algo tan grande a nivel cultural, artístico y si me apuran social, que intentar resumirlo en unas pocas líneas resulta poco menos que imposible. No es tal mi intención, en cualquier caso. Y no debería serlo tampoco la de los que tratan estos días de valorar esa vasta obra de arte considerando sólo el desenlace de la epopeya, los últimos minutos de la historia del cosmos en representación de millones de años de evolución perfecta, caos y destrucción incluidos.
A los que ya sentimos el vacío de la serie como se anhela lo que sabemos ya nunca ha de volver, estas primeras horas -o días, según idioma- sin su habitual compañía en el horizonte de la sopresa y lo inesperado, nos están enviando una y otra vez, como si de un flashback sin fin se tratara, a todos esos momentos que han acabado por conformar en el recuerdo lo que para cada uno significó la serie. Ojos que se abren, olas que no dejan de romper contra la arena, al fondo, un verde infinito que lo enmarca todo... Pongan ustedes los personajes y la situación. Acertarán seguro. Porque ahora que la nostalgia nos invade y a los pies de nuestra voracidad fantástica y televisiva se extiende un precipicio oscuro e informe, lo único que nos mantiene enteros es la memoria y la certeza de saber que una vez completa, podremos disfrutar de la aventura de los supervivientes del 815 de Oceanic una y otra vez, tantas veces como queramos, desgastando Blurays y DVDs hasta superar la abstinencia y poder dar, nosotros también, el paso hacia la siguiente etapa de nuestras vidas.
Al final poco importa, o lo hace mucho y por eso precisamente deja de ser tema de interés para lo que nos ocupa, si la elección relativa al desenlace de la historia fue la mejor de las posibles. Yo así lo creo, por cierto, porque cualquier otra alternativa sólo acaba por lanzar, tal como yo lo veo, más dudas al conjunto y más sinsabores emocionales a los que ya de por sí nos deparó la opción escogida. La única verdad -detalles argumentales tangenciales al margen-, y eso supongo que no podrá rebatirlo nadie, es que el cierre es tan redondo como triste y feliz, al mismo tiempo, en una paradoja emocional que pocas cosas me han hecho sentir, y me consta que a muchos de ustedes les pasó lo mismo. Ésa es para mi la gran conclusión que queda tras el disfrute del final de los finales, y de la digestión de la serie en su totalidad, que va consiguiéndose poco a poco con el paso de los días: Perdidos, como la vida misma, es un cúmulo de sensaciones encontradas que no es necesario distinguir ni cribar, porque la mejor manera de enfrentarse a ella es precisamente asumir que nada es blanco ni nada es negro, y que en la mezcla de grises y sus matices está la clave para disfrutar de lo que esta aventura tiene que ofrecernos. Intentar quedarse sólo con los extremos, con lo evidente, con lo bueno o con lo malo, rechazar lo que no nos cuadra sólo porque esperábamos otra cosa, es manchar el resto de lo que se nos ofreció y emponzoñar lo que pudo hacernos felices de haber sabido prestarnos a su propuesta.
Ya se han ido, y lo han hecho por la puerta grande -nunca mejor dicho-. Nosotros en parte también nos hemos ido con ellos, porque cada uno de los que les seguimos en su lucha por entenderlo todo acabamos por formar parte igualmente de los supervivientes del vuelo de Oceanic. Y mientras desfilan una vez más en la memoria, al compás de los acordes de Giachino y en esa deliciosa cámara lenta que siempre fue preámbulo de algo grande, uno no puede evitar esbozar una sonrisa y notar cómo se le humedecen los ojos, de nuevo en ese extraño sentir mezcla de alegría y tristeza, al comprender por enésima vez por qué murieron, que lo que pasó, pasó, y que aunque todo ocurra por una razón y que puede que todos acabemos viéndonos en otra vida... el viaje acaba siempre llegando, necesariamente, a su final.
Rest in peace.

Thursday, May 13, 2010

>>Irony Mode ON

Me dolía la cabeza, y me até un alambre al tobillo. Necesitaba correr más rápido para que el metro no se me escapara todos los días apenas unos segundos antes del llegar al andén, y me eché unas nueces al bolsillo. Sabía que no hay nada mejor que dibujarse un círculo rojo con un Edding en el reverso de la mano derecha para no cansarse al escribir páginas y páginas en un examen sin levantar el boli del papel...
Puede que alguno ande pensando que he perdido la cordura, que los años de admiración al gran Del oso y su pupilo Iker están convirtiéndome en un alquimista salchichero que busca en las asociaciones más absurdas el remedio universal que lo cure, solucione y mejore todo. Y no andan faltos de cierta razón, no crean. Pero en este caso la terna de "infalibles" gadgets caseros que enumero son más una forma de ilustrar un inquietante fenómeno social que algo que deba tomarse en serio. Hablo, por si ya empiezan a despistarse, de la pulserica Power Balance y sus derivados/sucedáneos/copias.
De un tiempo a esta parte, resulta relativamente habitual toparse con gente que luce orgullosa por doquier el curioso invento de marras; a saber, una pulsera de plástico, del tipo de ésas que hace unos años se popularizaran como apoyo a causas del más variado pelaje en distintos colores, con un misterioso motivo central, fabricado en una supuesta aleación metálico-holográfica, a la que se le atribuyen sorprendentes cualidades que ni el agua de Lourdes con Licor 43, oiga. Que si mejora el equilibrio, que si aumenta la energía, que si potencia la concentración, el rendimiento deportivo, y un largo etcétera. La fuente de su eficacia parece residir en ciertas "frecuencias naturales encontradas en el ambiente de las cuales se conoce una reacción positiva con el campo de energía del cuerpo humano", según reza literalmente una de las páginas que las venden, lo que equivale a decir que lo que las hace ser tan macanudas es que la gente es capaz de creerse cualquier milonga pseudocientífica si el trasto en cuestión cuesta una pasta y se pone de moda gracias a la inefable clase media-alta, tan dada a lucir chorradas y a crear tendencia.
Seguro que muchos de ustedes recuerdan panaceas similares que se popularizaron hace algunos años, ingenios infalibles contra todo tipo de males y potenciadores de mil aspectos de la vida distintos, como la pulsera de oro del que cagó el moro de las bolicas en la punta -sí, la que luce Torrente-, los chinitos de la suerte -y sus cuerdecillas de mil colores- o los búhos de la idem, todos fabulosos inventos que mejoraron nuestra existencia hasta límites insospechados. Cuánto los echamos de menos, no lo nieguen. Pues bien, tanto tiempo después, en plena era del conocimiento y lo digital, la Power Balance hereda lo mejor de aquellos dispositivos de alta tecnología, que es sin duda lo fácilmente que la gente puede tragarse cualquier patraña, y se instala entre nosotros por apenas unas decenas de eurillos -según modelo y fabricante-, que al cabo no es nada comparado con los beneficios que aporta -ninguno, efectivamente.
Y mientras nuestro mundo se vuelve más equilibrado, la gente deja de caerse al suelo porque no pueden manejar su centro de gravedad, y los dados a los Chetos y al sillón-ball de pronto empiezan a ganar marathones y demás, todo gracias a nuestro nuevo e inseparable ornamento de muñeca, las mentes pensantes -probablemente chinas- que se esconden tras del invento, se hacen cada vez más ricas ayudando al personal a lucir moda absurda, y a sentirnos todavía más tontos a los que pensábamos que aún era posible salvar a la humanidad de la gilipollez absoluta.
Yo llevo una esclava en una mano y una pulsera negra y metálica en la otra, y aunque hasta hoy pensaba que no eran sino simples adornos, estoy empezando a creer... digo, a sentir, que puedo ser capaz de volar si lo intento convencido y desde la altura apropiada. Voy a subir a la azotea y mañana les cuento.
>>Irony Mode OFF.