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Friday, February 11, 2011

1000 razones para amar los sábados

Pasar toda una tarde en el Chispas con veinte duros. Los madrugones para echar una pachanga en la Ciudad Deportiva. La latica de después. Los piques al Tekken. La Patraña X. Las visitas a Ateneo. Ir al cine en familia... y quedarse al siguiente pase para ver el principio de la peli. Rebuscar ofertas imposibles de juegos desconocidos en Simago. Ir a buscar a mi padre al curro. La espera del cierre jugando al Sonic y el The Last Duel de Megadrive. Las cenas en el campo de la tía en verano. Y las partidas de ping pong. Y los chistes hasta las tantas de la noche... Quedar para salir: el Dum-Dum, Golf, Don Chupito, Calabozo, El Cuervo, D'Café, Santa Fé, 1492, Torre Europa, Malasaña... El juego del duro. Los botellones en el campo de fútbol. Y los del castillo. Y los mil en mil sitios de Madrid. Y los mil en el salón de casa. La manita al Barça de aquel 6 enero. Los partidos de Canal 9. Repartir el último pedido del día en la tienda. Comer en el salón con la ventana abierta, todos, deslumbrados por un sol que nunca habrá de repetirse. Jugar a "los dos botes" en el frontón de la Ciudad Deportiva. Levantarse a la mil. Las noches en Santa Pola, cuando todo era aún posible. Ver cómo entrenan en el pabellón, cocacola en mano. Espiar, cuando los mayores dormían, en el Azorín. Y allí también, batirse en duelo, dos para dos, a oscuras en la pista de futbito. Salir al balcón del Míguel a escondidas, de madrugada, y sentirse importante. Los viajes a la Aldea. Las noches en la Aldea. Ir de carrileo, como putos delincuentes del todo a 100. Llegar al pueblo con un Audi. Irse a vacilar en un Montego con el himno del Madrid a tope y las ventanillas bajadas. Ver volver a tus padres a las tantas, felices... felices de verdad. Las visitas sorpresas del tío. Flipar oyendo a los mayores de tertulia tras la cena, en el salón, apoyado en el mantel de hule azul. No hacer absolutamente nada. La playa del Altet. "Na, Bryant". El regreso tras la espera, y la parada en la Casa Calvo. Escuchar Strangers in Moscow dentro del coche en Barrax. Tratar de no olvidar por todos los medios el título de Aguas Preciosas, y a David Arkenston, su autor. Cenar en casa de los abuelos. Ir a pintar figuras de Mithril a Akelarre con Clement. Los partidos del Deycu, en los Salesianos. Oír las batallas de tu padre con el Capitán Garfio en el balcón de Fray Pedro Balaguer, sobre sus rodillas, a las tantas de la noche, y no ser consciente de lo increíblemente maravilloso que era aquel momento... Sentirse vivo. Valorar el trabajo. Desear que el tiempo se detenga. Aquel día después del primer encuentro. Los viernes. Vosotros...
Pero sobre todo, sentarse a vomitar esta amalgama de recuerdos, y saber que se te quedan otras mil razones más en el tintero...

Sunday, April 18, 2010

A golpe de Google Earth (1): El Corral de Piedra



Difuso porque alguien decidió que esa parte perdida de España no merecía un gasto innecesario de memoria en una mayor resolución, los satélites que todo lo ven de Google recogen, si se sabe dónde buscar, el alter ego físico-geológico de éste su rincón en la red. Sorprende en cualquier caso encontrar -y poder diferenciar en el amasijo de píxels- esa parte de La Mancha de cuyo nombre siempre querré acordarme, donde se forjó gran parte de la leyenda, a golpe de arado, rebaño y espera, del clan que milita firme y orgulloso lejos de aquellos montes en lo físico, pero eternamente cercano a ellos desde el prisma del corazón.
El viaje que lleva por vías secundarias desde Barrax a Munera, nunca suficientemente repetido, se desvía de la N-430 (8) poco después de la atalaya que dibuja el mítico repetidor de antena, cual vigía incansable que anuncia el comienzo del fin del trayecto. Ya no hay prisas, y los últimos metros asfaltados que desfilan frente al margen del camino (9) que habrá de llevarnos a nuestro destino se transitan al ritmo de esta fotografía viva detenida en el tiempo. Uno puede decidirse por atravesar la vecina Muribáñez (10), y hacer uso de su senda tradicionalmente más apta para la circulación motorizada, pero la tradición dicta que ha de seguirse la vía que atraviesa los Almendros del Carga (1), por mucho que el mismo se niegue, año tras año, a hacerla definitivamente transitable para cualquier vehículo no agrícola. Un par de recodos peraltados por el trasiego de las lluvias invernales, y la maleza descubre el vado donde se erige La Aldea (2), un fulgor blanco en el ocre general del entorno, su pozo y su huerto, la calle que lleva el nombre de quien más la quiso, la era y, en fin, cada rincón que hacen del lugar un núcleo vivo ya sólo en el recuerdo de los que se fueron y en la próxima visita de los que siempre amenazamos con volver.
El viaje continúa más allá, loma arriba, dejando a la izquierda el Hondo de los Riscos (antiguo corral natural donde se guardaban caballos y de donde la Aldea toma su nombre), hasta El Majano (3) que piedra sobre piedra construyeran el viejo Arenas y el tío Pío, auténtica obra de ingeniería rural cinegética, y junto al cual tuvieron lugar algunos memorables momentos en la historia de El Corral con Wildwood de protagonista: la espera al alimón con el abuelo y la eutanasia del conejo a manotazos (4), y la fotografía ganadora "Más allá de los sueños", con Abraham corriendo hacia el punto de fuga del "piazo el almendro" y Wanda, jovial, pisándole los talones (5).
El ocasional viajero puede seguir adentrándose en el coto, camino de La Cañá las Cartas (7), la Cañada de las Cartas para los más finos o los no iniciados, descendiendo para ello la pendiente que con toda probabilidad supuso el último gran rally de Josian el Perdigón al volante de su bólido, su Seat 133, en un recorrido de apenas un centenar de metros que ya quisiera firmar el mismísimo Carlos Sainz (6). Luego un inapreciable giro a la izquierda a través del monte más denso y, justo frente al lugar donde acampamos al raso sólo por saber que podíamos "when we were kings" (12), la última inevitable etapa de toda visita a El Corral que se precie: La Maraña (11). Hoy los comederos y pilas que otrora rebosasen condumio para la fauna autóctona deben ser poco menos que restos arqueológicos prematuros, lejos ya los días en que viajar para llenarlos era cosa cotidiana. Lugar privilegiado para el asedio al hacedor de madrigueras, se convirtió en centro neurálgico de las muchas jornadas de caza que en tardes estivales vivieran las tierras de el Corral, última frontera antes de otra aldea hermana, hoy casi desaparecida, el Cuarto Saturnino -el real, no la sección paranormal de ésta su casa.
Todo queda lejos ya, de un modo u otro, pero cada regreso al lugar vuelve a traerlo a la memoria. Si se animan a adentrarse en él, ustedes también podrán tomar parte en su historia. Ahí está para quien quiera dar el paso, bien localizado en las cartografías digitalizadas de Google, al norte de la N-430, entre Barrax, Lezuza y Munera. Un puñado de píxels pardos que, créanme, merecen verdaderamente la pena cuando la escala es 1:1.

Thursday, November 26, 2009

Mucha suerte

Hay momentos que se intuyen trascendentes. Lo que sólo debiera ser un instante más se torna punto de inflexión, y uno no puede sino sentir que ha llegado la hora de echar el resto. Acariciar con la punta de los dedos la superficie del agua, santiguarse, besar la cruz dorada que pende del cuello, y saltar al abismo del mar dispuestos a llegar sanos y salvos a la otra orilla.
Cuando se llega a esa etapa tras largas jornadas de firme caminar, la expectación es motivación y fuerza, ánimos fraguados en la confianza que se deposita en uno mismo porque se es consciente de que todo está, por fin, al alcance de la mano. No hay pesares, ni dudas, ni miedos a un posible resultado negativo. Cuando se cree con infinita intensidad en que lo perseguido se merece, ver la luz es una simple cuestión de tiempo. Las largas horas de oscuridad siempre dejan paso a un deslumbrante amanecer.
Hoy la vida se detiene, por un instante, en una de esas estaciones con correspondencia a un futuro mejor. Tú te mereces, como merecemos todos los pasajeros de esta nave, ser quien guíe los designios de tu viaje, y aunque ésta no sea la última oportunidad de aferrarte al timón de los días para surcar únicamente las aguas que creas merecedoras de tu valía, la oportunidad es sin duda lo bastante óptima como para que merezca la pena luchar a muerte por ella. Luego está el factor suerte, claro, esa moneda al aire que siempre acaba por decantar la realidad de todo y de todos, una espada de Damocles invisible que de cuando en cuando cercena la normalidad y nos pone a prueba. Pero estamos tan acostumbrados a esquivar sus golpes, o a encajarlos con maestría, que de nuevo el miedo no es una opción, y de aquello donde otros sólo obtendrían mierda nosotros sacamos sonrisas y una razón más para reducir distancias y seguir luchando. Lástima que ni suerte, ni espada, tengan en esta ocasión oportunidad alguna de mediar en lo que sin duda te pertenece.
Será hoy, o será mañana. Pero será, de eso no cabe duda. Así que sigue apretando los dientes y dando brazadas a contracorriente por mucho que el oleaje y la marea de los días y las gentes pretendan empujarte hacia el punto de salida o hacia el fondo de las aguas. Hoy tus brazos y tu esfuerzo pueden llevarte a la otra orilla sano y salvo, apenas húmedo, porque cuando se alcanza la velocidad adecuada casi siempre se acaba levantando el vuelo, y la larga travesía habrá tenido por fin sentido. Una travesía que puede empezar a terminar hoy, pero que en cualquier caso ya está más cerca del final, sea cual sea el resultado de esta etapa que, por trascendente, resulta hoy merecedora de una reflexión amiga.
De una reflexión, y de un deseo: verte descansar al fin, libre de ataduras y presiones, feliz por poder reirte del mundo a la cara, y llamarle todo eso que siempre supiste que era. Los demás reiremos contigo, sobre todo ella, y dejaremos también atrás aquella nube negra y densa que se empeñaba en ocultar el sol una y otra vez, aunque nunca pudiera hacerlo del todo.
De ti depende, hoy, mañana o cuando sea. Tú sólo sigue nadando, y mirando de reojo a la nave de cuatro tripulantes que siempre te acompaña lista a prestar su ayuda. Cuando menos te lo esperes... estarás alcanzando la otra orilla. Suerte, tú.

Saturday, October 17, 2009

El fin del tiki taka


No imagináis lo que me cuesta escribir hoy. El tema de la entrada que nace en estos instantes me duele horrores por lo inesperado de sus circunstancias, por lo trascendente de la figura que la protagoniza, y por lo difícil que resulta enlazar un texto con otro cuando lo único que escribo últimamente son homenajes póstumos a personajes entrañables que nunca debieron irse. Me estoy especializando, muy a mi pesar, en crear sentidos panejíricos de despedida a figuras que nos han marcado de una u otra forma, y creedme si os digo que no me resulta ni mucho menos fácil encarar el que nos ocupa, que ni El Corral de Piedra nació para limitarse a semejantes textos, ni es agradable tarea volcar, por enésima vez, lo que bulle bajo la piel ante tales noticias en un frío negro sobre blanco. No es agradable, ni fácil... pero es inevitable, al cabo.
Andrés Montes nos ha dejado. La noticia me sorprendía anoche, apenas hora y media después de que su pareja lo encontrara sin vida en su domicilio de la calle Espronceda, por medio de un sms breve pero cargado de frustración enviado por mi hermano Javi. Tenía que ser él, que tantas noches pasara en vela, degustando envites baloncestísticos de altos vuelos en aquellas lejanas ligas de la NBA de los Jordan, O'Neal y compañía, tan sólo acompañado por la inconfundible voz de Montes y las sabias apostillas de Antoni Daimiel. Ellos, pero sobre todo él, hacían de las madrugadas interminables un momento de indescriptible magia donde el sueño jamás hacía acto de presencia. Era como si la audiencia fuera sólo el espectador individual que les observaba desde el sofá de su casa, y los dos grandes conseguían crear una complicidad íntima que trascedía la pantalla, las intempestivas horas y hasta el baloncesto mismo, para convertir con sus comentarios descansos y tiempos muertos en los verdaderos protagonistas del partido.
De allí surgieron muchas de las expresiones que luego popularizaría para el gran público en La Sexta, todos esos "pintxos de merluza", "ratatatatas", "es muy fácil si lo intentas", y en cierto modo también el dichoso "tiki taka" -seguramente la más famosa de sus frases pero ni de lejos la más ingeniosa-. En el fútbol televisado se hizo conocido a gran escala, pero su verdadero terreno de juego eran las canchas de basket, y sobre todo la NBA. Allí nos endulzó con su "chocolate blanco Williams", nos dio la bienvenida con su "bienvenidos al club", nos llenó de ritmo con su "melodía de seducción" y nos hizo esbozar una sonrisa tarareando tonadillas de majorettes para describir, sin usar palabras, lo enorme de un deporte que sólo tiene sentido cuando sucede en tierras americanas. Eso él lo sabía, y por eso sólo él se atrevía a salpicar de color el gris de las tradicionales retransmisiones deportivas con su particularísimo estilo, que aunque pudiese no agradar a todo el mundo, a nadie dejaba indiferente.
Como todo en la vida, la trascendencia de las personas es algo subjetivo que depende en última instancia de lo que su paso por este circo ha supuesto para cada uno de nosotros. Por eso Andrés Montes tiene un lugar de privilegio dentro de la metafórica lista de nombres que sin dudar resacataría de la mediocridad general del mundo, porque cuando nadie le conocía yo ya admiraba su genial sencillez, ejemplificada magistralmente en aquellos largos silencios que entre frases dejaban él y Daimiel durante los descansos de los partidos en Sportmania, como si el sueño les arrebatase el norte durante unos instantes, pero totalmente despreocupados del lapsus porque sabían que su territorio era sólo suyo, y que al espectador, ése que llegaba a sentirse en el estudio con ellos, no le importaba lo más mínimo y agradecía la naturalidad con la que salpicaban la retransmisión a unas horas en las que sólo los más osados, o los más locos, permanecían despiertos por ver meter el balón a diez tipos haciendo cabriolas imposibles. Ésa era su genialidad, la de hacer del atril del micrófono o la pantalla algo cotidiano, cercano y totalmente carente de pretensiones.
Cuando éste que os habla vivía en Ríos Rosas, allá por el año 2003 -o, si queréis, por el Curso Baloncestístico 2003-2004-, en pleno distrito de Chamberí, tuve la oportunidad de cruzarme en un par de ocasiones con el bueno de Andrés Montes por la calle. Éramos vecinos, por así decirlo, y saber aquello me producía cierta sensación de andar por casa, de humanidad, que ahondaba en esa cercanía que siempre manifestó. Nunca me atreví a decirle algo, lo cual supongo que hoy lamento un poquito más si cabe, pero estoy seguro que mis ojos, su brillo o lo que sea, delataron mi emoción y sorpresa al vérmelo esperando como si tal cosa en la puerta del Camuñas o camino de la escuela de doblaje, cuando nuestras miradas se cruzaron fugazmente en sendas ocasiones. Hoy, convencido ya como estoy de que algo deben estar tramando ahí arriba que obliga últimamente a los buenos a salir en estampida para dios sabe qué, el recuerdo de Andrés Montes, sus pajaritas, sus gafas, y sobre todo de su voz -¿eh, Daimiel, eh?-, tiene un lugar de privilegio en ese rincón de la memoria y el afecto que reservo para los que marcaron la diferencia. En el periodismo, en la divulgación paranormal, en la música... o en la vida, que igual da.
Una vida por cierto que sí, Andrés, puede ser maravillosa, pero que sin ti, sin todos vosotros, lo es un poco menos cada día.

Sunday, September 13, 2009

Spiderweb to Heaven

Llegó entre gruñidos de repulsa y aplausos de asombro, un 4 de diciembre de hace ya algunos años. Repudiada y amada a partes iguales, pronto se hizo un hueco en el acervo popular de su propietario y su entorno, entrando por la puerta grande en el universo freak de los que decidieron sacarla de su alicantino nido para llevarla primero a su parca en ornamentos morada ilicitana, y luego al más elaborado refugio que la vio crecer -todo lo que pudo- y morir, en tierras bastetanas.
Soportó estoicamente las épocas de hambruna y las de frío, siempre altiva y orgullosa, afanada en tejer su interminable y tupida malla en un intento por acercar su microentorno al hábitat que le era natural y que nunca acabaría concediéndosele. Pasaba días, semanas, e incluso meses de pétrea inmutabilidad en una encomiable lucha por reservar energías a sabiendas de que su más que amo compañero en ese mundo de incomprensión que moraba, acabaría por servirle el grillo salvador que le devolvería la vida. Entonces mostraba lo que la convertía en letal arma de fugaz zarpazo, y se avalanzaba sobre su presa como halcón que se desploma en picado desde las alturas. Precisa, certera, perfecta. Zas. Un segundo, y todo había acabado. Luego, como al principio, como siempre, sólo silencio.
"A esos bichos no les pasa nada", cuando llegaba el terrible invierno granadino, si se quedaba sin calefacción, en una dudosa demostración de conocimiento biológico sobre los artrópodos. "Molaría enfrentarla a un escorpión" o "A ver si se muere ya el bicho asqueroso ése", desde las altas y crueles esferas tributarias. Para nadie pasaba inadvertida, sin duda, pero los que realmente supimos apreciar su valor vital fuimos los que, a nuestro modo, compartimos la incomprendida realidad de los parias y los desheredados. Por eso Parker, nuestro homenaje viviente al legendario personaje ilustrado, ocupó el lugar que ocupó y ya siempre ocupará en nuestro espíritu, tan ajeno a lo estéticamente aceptado, y por ello tan inimitable -Parker, por cierto, y no Spidey, que fue la opción dos, porque es el alter ego sin disfraz el que nos une al héroe, al cabo.
Hoy su cuerpo reposa criogenizado, como el de otras leyendas de la talla de Walt Disney o Maurice Chevalier -y durante dos eternos meses, justo lo que ha tardado en salir de su letargo este blog, Michael Jackson-, en espera de recibir sepultura definitiva y eterna rodeada por los que conformaron su humana familia. Que al final, y eso bien lo sabe el bueno de Parker -Peter, el auténtico- la línea que nos separa de las arañas es tan fina como lo fortuito de recibir su picadura en una inofensiva visita a un laboratorio. Lástima que por más que lo intentemos, ninguna nos conceda tal regalo. Quizás Parker lo hubiese hecho... de habernos atrevido a meter la mano en su terrario, en lugar de chincharla con un palo.
Descanse en paz.


Friday, June 26, 2009

El Rey ha muerto...¡Viva el Rey!


Al Pop se le ha parado el corazón. La frase no es mía, pero es sin duda uno de los titulares más bonitos y emotivos de cuantos hoy 26 de junio de 2009 pueblan las portadas de los periódicos de todo el mundo. Junio, por cierto, otra vez. Algo debe de tener este dichoso mes, y estos sus últimos días, que los más grandes los eligen para dejar este circo lamentable y encaminarse al lugar que merecen sus inolvidables figuras...

Michael Jackson ya es leyenda. Lo fue siempre, desde el principio, cuando daba sus primeros pasos en los escenarios acompañado de sus hermanos, y sorprendía al mundo con una voz privilegiada tocada por la mano de dios. Lo siguió siendo después, ya en solitario, con éxitos irrepetibles en el mundo de la música y récords de ventas millonarios que seguirán vigentes durante mucho tiempo. Y como no podía ser de otro modo, en estos primeros momentos de su ausencia el mito brilla aún con más fuerza si cabe, que las estrellas que salpican el firmamento con su luz alumbran como nunca justo antes de apagarse para siempre.

Los que tuvimos la fortuna de admirarle sabemos bien que su leyenda está y estará siempre suspendida muy por encima de sus escándalos, ésos que intentaron salpicar su historia de forma inútil en la ignorancia de que alguien tan grande es sencillamente inalcanzable. Fueron episodios tristes pero estériles, fatuos ataques movidos por la codicia que trataron de derribar al hombre dinamitando los cimientos del mito, sus convicciones más básicas, atentando justo donde más pudiera dolerle. Pero cuando lo que se busca es sólo dinero, sólo dinero se obtiene, y el artista quedó al margen de todo aquello, su enorme humanidad más allá de toda duda para el que se tome la molestia de intentar comprender al niño que Jacko nunca pudo ser. No se lo permitió un mundo que él acabaría transformando con su genio, pero nunca le guardó rencor por ello, y a cambio sólo le devolvió grandeza en forma de magia -la que a él le sobraba a cada paso, a cada gesto, a cada sonrisa de agradecimiento a la vida que regalaba siempre que tenía la ocasión-.

Cada nuevo trabajo era una obra de arte, cada aparición en público un acontecimiento histórico, y cada concierto una última oportunidad de admirar al hombre que se atrevió a caminar de espaldas sobre la luna. Decir Michael Jackson es revivir parte de nuestra historia, y la mía está salpicada de momentos a los que él puso banda sonora: el directo en Bucarest retransmitido por Los 40 que me acompañó en aquel viaje de vuelta de Baza; los legendarios reportajes en vídeo que devorábamos en verano sobre las mecedoras asidos a una cocacola; los She's Out of My Life a capela; la gastada cinta del Dangerous que sonase tantas veces en el Audi, camino de Alicante... Todos, por cierto, con un denominador común que me hace sentir hoy un poco más triste si cabe -malditas las distancias y la puta madurez-, pero que al tiempo me permitió aprender que a aquel hombre con alma de niño sólo se le podía comprender desde un incondicional sentimiento de admiración y agradecimiento. Lo demás, pese a quien pese, es sencillamente intrascendente.

El jarro de agua fría de su muerte cayó de forma intermitente la pasada medianoche mientras se sucedían rumores mezclados con noticias, y todos nos negábamos a creer que fuese cierto. Aunque alguien que lo conocía mejor que mucha gente -y de quien me resulta imposible no acordarme en estos momentos- siempre dijo que Michael acabaría suicidándose, me resistía a pensar que el final pudiese sobrevenirle de forma tan temprana e inesperada. No ibas muy desencaminado, chaval, a tenor de lo que se cuenta, que si bien su excéntrico corazón estaba a punto de enfrentarse a una gira mastodóntica de esas que sólo él era capaz de regalar al mundo, el sufrimiento durante estos 50 años había ido parejo a las alegrías y los éxitos. Acaso, en última instancia, las verdaderas circunstancias que rodearon su adiós poco puedan importar ya: Michael Jackson, el hombre, nos ha dejado, pero el artista vivirá para siempre en el recuerdo de los que le admiramos.

"...and it cuts like a knife...he's out of our lives..."

Wednesday, October 01, 2008

Back in town

Estoy de vuelta, amigos. Gracias, ahora a todos vosotros, por el apoyo en estos días difíciles. Los que habéis pasado por cosas parecidas -o peores, que algunos como Vadania saben de lo que hablo-, entenderéis que por muchas justificaciones que busquemos para mitigar el dolor, deshacerse de él es del todo imposible. Los lazos que nos unen a los que queremos no entienden de edades, ni distancias, ni frecuencia en los encuentros... Por eso, aunque uno no permanece ajeno a las leyes naturales que rigen este tinglado, resulta inevitable sentir como irreparables las pérdidas que nos sobrevienen cada tanto en este camino lleno de sinsabores que es la vida.
Pero al final siempre acabamos levantándonos. Por nosotros mismos, pero también por ellos. Cuando cae el telón del día a día, comienza esa otra obra que conforman los recuerdos. Y si éstos son buenos, merece la pena guardarlos con celo en lo más hondo de nuestra memoria y nuestro corazón, accediendo a ellos de forma habitual para que los que nos esperan tras esa frontera invisible permanezcan siempre con nosotros.
Hay un no sé qué, un algo indescriptible, que nos hace resurgir cual Ave Fénix desde nuestras propias cenizas cuando creemos haber tocado fondo. Es un instinto de superación que creo encuentra su razón de ser en la esencia misma de los que ya no están; saber que merece la pena luchar en este circo con el doble de energía para perpetuar el esfuerzo que enarbolaron mientras estuvieron entre nosotros. Y así sólo cabe mirar hacia adelante, en la seguridad de que sobreponerse es el mejor de los homenajes que uno puede brindar a su memoria.
Su legado, al cabo, es tan grande como el vacío que dejan. Pero es precisamente con ese legado con lo que llenamos un vacío que habrá de acompañarnos, lamentablemente, siempre. Y poder hacer algo así tiene que abrirnos los ojos ante la única verdad que existe: no nos iremos nunca mientras vivamos en aquellos a los que importamos. Y yo pienso esforzarme cada día porque jamás os vayáis del todo.


"
Bebe la sal y respira las llamas,
nada nos puede tocar.
Pon en tu tumba que no es el final,
tu rastro no se puede borrar.
Con cada latido hoy celebra
que nuestra historia continuará"
Vetusta Morla, Sharabbey Road

Sunday, September 28, 2008

Gracias

Hoy tengo roto el corazón. Escribo entre lágrimas, recién recibida la noticia de que el mayor de los Arenas, uno de los pilares más sólidos de El Corral de Piedra, el de verdad, nos ha dejado. No puedo seguir. Son demasiados golpes en poco tiempo. Y la aldea cada vez está más vacía.

Tuesday, June 03, 2008

Star Molls, Episodio IV: Una nueva tajada


Nos encontrábamos en un periodo de guerra hormonal. Las pavas especiales, rebeldes, atacadas por alguna fobia oculta, impedían nuestra primera victoria contra el malvado Imperio Galáctico.

Durante la batalla, los soldados de la alianza decidimos apoderarnos de una porción mortal y definitiva de la noche para atacar las armas del Imperio: KGB, una estación alcohólica acorazada con potencial suficiente para destruir los hígados de un planeta entero.

Rodeado por los siniestros agentes de la noche, El Maestro se elevaba sobre su patria de acólitos a lomos de la tarima llevando consigo el Cáliz de Néctar que podría salvar a su pueblo y devolver la paz a la galaxia -o hacer devolver, sencillamente...

Felicidades tío. Los años-luz nos separan en el plano físico, pero la Fuerza nos mantiene unidos pese al paso del tiempo. Los viejos Jedis, otrora padawans del mítico Maestro, no debemos renunciar a nuestro pasado. Él nos iluminó en la noche de los tiempo, y tras darnos a probar su Cáliz, pronunció las proféticas palabras que han marcado el devenir de nuestra galaxia: "Estudia cabrón, que tú vales...". Joder, qué razón tenía. Nos vemos pronto, xiquet.

Tuesday, April 15, 2008

De Barrio Sésamo al Cielo


Hoy, mientras almorzaba, leía una noticia en El País que me dejaba frío. Chema, el mítico panadero de Barrio Sésamo y uno de los personajes más entrañables de nuestra infancia, fallecía el pasado 10 de abril a causa de una fulminante enfermedad contra la que apenas pudo luchar un mes. Hacía siglos que no tenía noticias suyas, pero su recuerdo seguía vivo en mi memoria, y conocer la triste noticia de su muerte casi por casualidad esta mañana ha conmovido algo en mi interior. Algo, supongo, que conecta con ese niño que todos llevamos dentro y que en mi caso lucha por salir tan a menudo -consiguiéndolo afortunadamente en numerosas ocasiones.
Juan Ramón Sánchez Guinot, que así se llamaba Chema fuera del legendario barrio de cartón piedra, tenía 51 años, y seguía totalmente vinculado al mundo de la interpretación gracias el pequeño teatro que regentaba en la capital, la sala Tribueñe. A la actuación en vivo sobre las tablas dedicó los últimos años de su vida, tras algunas incursiones en el mundo del cine en cintas como Matador (Pedro Almodóvar, 1985) o Dónde está el corazón (John Boorman, 1990), protagonizada por Uma Thurman -aunque particularmente lo recuerdo por su participación en algún episodio suelto de la gran Farmacia de guardia. Actualmente protagonizaba junto a su esposa, Chelo Vivares -la actriz que daba vida al inolvidable Espinete, y magnífica dobladora que presta su voz a personajes de la talla de Ralph, en Los Simpson, o Kyle, en South Park- la obra Por los ojos de Raquel Meyer.
Es curioso, jamás habría imaginado que Chema acabaría casándose con Espinete -es un decir, ya me entendéis-, pero como decía el gran Morfeo en Matrix "al parecer, la vida no esta carente de cierta ironía". En cualquier caso, hoy Espinete y todos los demás personajes que compartieron entorno con él deben andar muy tristes. Chema era el adulto enrollado del barrio, un tío que se negó a crecer, mientras los demás lo hacíamos riéndonos con él, su harina y sus bailoteos.
Luego, también en El País, leía que Brian May se ha doctorado en astrofísica, al fin, con una tesis que versa sobre el polvo de estrellas -como no podía ser de otra forma- y ha sido recientemente nombrado rector de una afamada universidad británica; o que una cinta que muestra a Marilyn Monroe haciendo una fellatio a un hombre desconocido -el director de FBI Edgar Hoover se empeñó en demostrar que se trataba de JFK- ha sido vendida por 1,5 millones de dólares. Pero, como comprenderéis, la noticia estaba en otro sitio.
D.E.P.

Monday, January 28, 2008

Juanma Trueba


Nunca fui muy dado a la crónica deportiva escrita. Mi conocida predilección audiovisual me llevó durante años a escuchar puntualmente El Larguero cada noche, conectado a kilométricos auriculares en el salón o apostado en la oscuridad de mi cuarto, entre las sábanas, en las frías noches del invierno adolescente. Luego las voces de los ídolos fueron silenciándose, poco a poco, sumiéndose en aquellos mismos silencios que De la Morena descubría en su libro, el mismo que hacía único con un autógrafo en El Corte Inglés, aquel verano, hace tanto, ya.
Y un día, mucho después, apareció su nombre. Rafa siempre podrá otorgarse el privilegio de haberlo "descubierto", sin duda, y de su consejo emergió la admiración incondicional que hoy le profeso. Pero he de reconocer que todo podría haber quedado en una anécdota puntual si cada nuevo artículo no hubiera resultado, como resulta, una verdadera obra de arte tachonada de palabras. "Tienes que leer a Juanma Trueba" me dijo, "es la ostia". Y venciendo mi inicial escepticismo -lógico, por cuanto la idea de disfrutar de una crónica pre o post partido no era mi ideal de lectura- le hice caso. Qué razón tenía el tío -para variar, por otra parte. Lo que aquél pantallazo de www.as.com me descubrió no era algo habitual. Ni siquiera tradicional. Era literatura, y eso, teniendo en cuenta el marco y su potencial audiencia, es mucho decir.
Juanma Trueba pertenece a ese selecto grupo de escritores -articulistas, cronistas...plumas al fin- que ven el mundo con otros ojos. Para ellos las cosas no son lo que parecen, sino lo que sugieren; la realidad se disfraza constantemente de sí misma, jugando a establecer relaciones imposibles entre conceptos alejados por definición. Fútbol y amor. Muerte y saques de banda. Pases y operaciones a corazón abierto. Todo acaba conectándose con todo -todo, digo, dentro de ese universo autosuficiente que es el deporte rey-, y al cabo uno no sabe si aquello de lo que se nos habla es un lance inspirado que observan ochenta mil gargantas, o un aria limpia y llena de matices susurrada en una puesta de sol.
Metáforas. Las eternas amigas de la mente creadora. Trueba las reúne a todas para cada nuevo artículo, pasa revista y selecciona las más apropiadas para el devenir de su narración. No importa su naturaleza, su origen mundano o elevado, sus referencias cinematográficas -abundantísimas y tan finas que sólo un cinéfilo, o cinéfago, podría darles uso-, o su enrevesada lógica... Todas son válidas, todas maravillosamente sutiles y acertadas. Y si a todo eso le añadimos una sintaxis preciosista, en ocasiones colindante con la más elaborada poesía, sólo podemos concluir que es la suya una prosa genial que brilla con luz propia en medio del vasto océano insípido y lleno de clichés de la prensa deportiva.
Podría alguien decir, no obstante, que sus temas son por naturaleza limitados. No en vano, hablar día tras día de cómo se presenta éste o aquél encuentro, de cómo cuaja la filosofía de Schuster, o de si se hizo bien vendiendo a Ronaldo al Milan, viene a ser siempre girar en torno al universo madridista y su "escasa" variedad cotidiana -cosa opinable, por cierto. Pero es que, al margen de lo potencialmente teorizable que sea ese cosmos que es el fútbol, su gran talento es saber dar a cada nuevo momento un tinte único e ingenioso que hace palidecer al resto de voces del sector, y hacer disfrutar al lector que decida acercársele con un mínimo sentido estético. Tal es mi caso.
Había pensado en cortar y pegar algunos ejemplos de su obra -que lo es-, pero al final he decidido que es preferible dejaros con la curiosidad de querer experimentar lo que supone leer a Juanma Trueba, un moderno ídolo dentro del mundo del periodismo deportivo, justo cuando mi viejo "yo" largueroínomano necesitaba una nueva luz que le guiase en la senda de la opinión periodístico-madridista. No importa vuestra inclinación, el color que defendáis cada domingo, o los prejuicios que pudierais alojar hacia As y su pasado -digo pasado- panfletista. Si tenéis la capacidad de admirar lo bien hecho, y gustáis de saborear un texto elaborado con afecto e inspiración, entenderéis de lo que hablo. Y quizás, sólo quizás, si además de todo eso os gusta el fútbol y soñáis en blanco, Juanma Trueba os haga disfrutar de una forma nueva y diferente del Madrid, sea cual sea el resultado.

Wednesday, December 05, 2007

Happy Birthday...¡Snikt!


Es el mejor en lo que hace. Logan, Emilio Garra, Arma-X, Parche, Muerte, Mutado 9601, Jim Logan, Arma Diez, Experimento X, Arma Chi, Canadá, Agente Diez...James Howlett. Lobezno.
No es casualidad que lo eligieras, chico. Nos hacemos viejos, y como al bueno de James, de Logan, el corazón se nos va endureciendo. Nos refugiamos en nuestra mutación (que cada uno elija la suya), y buscamos a nuestros semejantes: parias de un mundo demasiado perfecto que margina a los que son diferentes. Nosotros los somos, gracias a Dios.
Nuestras garras también salieron a la luz por primera vez tras un trauma infantil del que nos sobrepusimos a duras penas. La noche de los tiempos lo nubla poco a poco, pero nuestro Thomas Logan particular sigue de cuando en cuando acabando con nuestro padre ante nuestra atónita mirada para recordarnos que debemos mantenernos siempre firmes.
También nosotros huimos de Perro...a nuestro modo. Hubo una Madripur, y un encuentro con el Capitán América (uno de tantos, vacíos vengadores), que para nuestra desgracia fue enemigo en vez de aliado. En algún punto del tiempo decidimos formar parte de un proyecto con el que dar un giro definitivo a nuestras vidas. Arma-X nos cambió para siempre, en todos los sentidos: el bueno de Abraham B. Cornellius nos forró de Adamantium y nos hizo prácticamente inexpugnables (era necesario para subsistir en este mundo de locos), pero a cambio nos devolvió a un estado primitivo, casi salvaje, en el que los sentimientos y la razón ya poco importaban. Y también hubo una Escuela para Jóvenes Talentos en la que ingresamos en algún momento, hace ya. Luego todo fue más fácil. Unidos, la Patrulla, nuestra Patrulla, devolvió la estabilidad a nuestra mente y nuestro espíritu.
Quizás nuestro factor curativo ya no sea tan eficaz como era entonces, o puede que el Adamantium del que tanto dependemos amenace con desaparecer de vez en cuando (siempre habrá algún Magneto oteando desde Avalon)... pero mientras recordemos lo que somos, por quién lo somos, estaremos a salvo.
Pon el puño delante de la cara, baja la mirada y hazlo conmigo...¡snikt! ¡Eso es! Feliz cumpleaños, compañero.

Thursday, November 15, 2007

Su Otra Realidad

La inmortalidad se oculta en el recuerdo, agazapada tras de los ecos de la nostalgia y la memoria. No todos se instalan en ella, pues no todas la vidas marcan vidas, ni todas las almas trascienden lo físico para instalarse en lo espiritual. Pero los que lo hacen perduran así para siempre, dentro de aquellos que les siguieron, admiraron y quisieron. Inmortales, su imagen queda retratada para siempre con el carboncillo del afecto.
Fernando Jiménez del Oso fue muchas cosas. Fue padre, esposo, solícito periodista, reputado psiquiatra, reconocido investigador... pero sobre todo, fue un comunicador. Los que llegamos a ver en él algo más que un enamorado del misterio lo admirábamos precisamente por esa faceta suya. Sus innumerables reportajes sobre lo desconocido, la arqueología o la ciencia hicieron de él un número uno dentro del mundo de la divulgación, y le proporcionaron la fama que le acompañaría hasta el día de su muerte -o mejor, de su marcha al otro lado, donde, por la razón que fuese, se le requería-. Pero lo que le diferenciaba del resto, lo que nosotros sí supimos ver y llorar aquel fatídico 27 de marzo de 2005, fue su inigualable capacidad para transmitir. No importaba el tema, aunque siempre eligiese asuntos cargados de romanticismo y preguntas que quizás nunca alcancemos a responder, lo importante era cómo conseguía hacer que cada palabra contase, que cada idea llegase clara y diáfana al espectador para tocar los hilos más profundos de su raciocinio, y en muchas ocasiones de su percepción de la realidad. En cierto modo, oírle era dejarse llevar por un trance hipnótico del que no apetecía salir. Su aparentemente cansada mirada -esa que se llenaba de vida y ganas de saber cuando fruncía el ceño-, su hablar sereno, grave y lleno de inflexiones y pausas, y su socarrón sentido del humor, eran un océano en el que navegar a la deriva esperando que el viento de su discurso te llevase a alguna misteriosa orilla.
Para nuestra desgracia, las cosas buenas tienen fecha de caducidad. Y las personas buenas también. Cuando digo "bueno", aquí, no me refiero al espíritu o al buen hacer como individuo; hablo del valor del sujeto, de lo que al mundo -no importa si son millones o una sola persona- éste tiene que aportar. En su caso fue muchísimo. Explicarlo ahora con palabras es tan innecesario como responder al ignorante que se sorprende por lo que escribo. La realidad es que a algunas mentes inquietas -ellos saben quiénes son-, Jiménez del Oso les permitió algo que no todos son capaces de conseguir: les hizo soñar. Y punto. Lo demás, como suele pasar cuando la ignorancia y la falta de decoro se ponen sobre la mesa, sobra.
Hoy, mirando el retrato inmortal que miro tropecientas veces al día en esa minúscula pantalla de la que tanto dependemos, quise dedicarle un rato de mi tiempo para dejar constancia de que aunque se ha ido, sigue aquí. Y como él, su obra, la tangible y la que no lo es. Tú que puedes, chaval, ponte un DVD a mi salud y disfrútalo. Los demás, daros la oportunidad de escucharle sin prejuicios. Quizás no encontréis respuestas -él, por cierto, ya las tiene todas-, pero entenderéis de lo que hablo...

Tuesday, November 06, 2007

Cuando miras al abismo, el abismo te devuelve la mirada.


Salvo, claro está, cuando duerme. Entonces el abismo es dócil, silencioso, y ni las trompetas del fin del mundo podrían despertarlo. O despertarla, que nuestro abismo es chica. Una bola de pelo de mes y medio y orejas descomunales que viene a llenar el hueco dejado por una leyenda... con todo lo que eso supone.
El pasado día 1 del 11, hacia las 9:30 de la noche, hacía su presentación en sociedad la nueva mascota del Corral, Abyss. Un basset hound valensiano como la paella que trae ya de cabeza a los que serán sus amos y educadores durante los próximos meses/años.
Esta primera instantánea recoje un plácido momento de reposo de los que a menudo hace gala (por desgracia aún no cuando toca, por la noche), pero puedo aseguraros que la niña tiene carácter. Y si no, que se lo digan a mis laceradas manos... Ahora habrá que aplicarse duro para que su genio se apacigüe y se convierta en la "estupidez" y parsimonia que suelen caracterizar a la raza.
Esperemos que la canija evolucione bien y encaje mejor en su nuevo hogar. Hay muchas esperanzas depositadas en ella. Welcome home, Abyss.

Tuesday, October 02, 2007

Un apunte de madrugada

Supongo que momentos como éste debería guardarlos para mi. Para mi y los míos. Pero ocurre que todos vosotros, los que estáis ahí, al otro lado, sois los míos. Por eso quiero compartirlo haciéndoos partícipes de lo que siento, susurrándoos a altas horas de la noche lo que en estas cuatro paredes me ronda por la cabeza. Y por el corazón.
Hace casi 48 horas que Wanda no está con nosotros. Aunque lo cierto es que, como pasa siempre con las cosas buenas, algo queda impreso en el aire y nunca terminan de irse del todo. Los últimos meses no habían sido todo lo buenos que deberían, y el día a día se hacía incierto y difícil. Al final, te conformabas con que lo peor no llegase, y eso, amigos, no debería ser nunca suficiente. La espada de Damocles revoloteaba sobre orejas, cesta y collar, creando un ambiente de incomodidad que tras de unos meses se había hecho insostenible.
Ahora, escribiendo esto que tantas veces me he repetido en estas últimas horas, me pregunto si no será sólo un consuelo fútil. Ya sé que la calidad de vida, y más hablando de un animal, debería guiar siempre decisiones así, pero no puedo evitar pensar que la situación no era tan dramática. Lo jodido es que sí lo era. Por eso, por pura generosidad opuesta al egoísmo que supondría haber querido mantenerla con nosotros un tiempo más, aún a expensas de hacerla sufrir, lo que ha ocurrido tiene el valor que tiene. El de lo necesario.
Pero una cosa no quita la otra, y no puedo evitar sentir otro pequeño vacío en mi, justo donde duele lo que se va y donde se siente lo que se quiere. Estar lejos me ha evitado pasar por momentos que nadie desearía, para mi desgracia (lo creo firmemente) en más de una ocasión. Pero esta distancia hoy me hace pensar más que nunca en lo mágico que resultan los vínculos emocionales, que vencen barreras físicas y continúan existiendo incluso cuando ya nos hemos ido. De casa, o del mundo. Qué más da.
Claro que, como dije al principio, hay cosas que nunca se van del todo. Y ella era una de esas cosas. Si me disculpáis, voy a ver si concilio el sueño...

Friday, June 01, 2007

Felicidades, Don Mollinno...

Mi "familia", la de verdad, la que unen la confianza y el respeto...escasea en miembros. Los mas allegados gozan del privilegio de mi amistad porque saben devolverla en su justa medida. Alguien dijo una vez, "Amistad y dinero...agua y aceite". El dinero no es, por fortuna, una cuestión de importancia. Así que el aceite desaparece, y todo es agua. Todo fluye. Quince años después (se dice rápido), todo sigue fluyendo.
Estas calles de la vida, salpicadas de la violencia del quehacer diario, sus tiros a traición y sus inesperadas cabezas de caballo, nos han hecho más fuertes. Nada ha conseguido perturbar la estabilidad del clan, y la esencia de aquel primer instante permanece intacta en nuestro particular Chicago.
Algunos nos fuimos y volvimos. Otros marcharon y no volverán jamás. Los más, esperan el tren de regreso a casa en las escaleras de Union Station mirando inquietos a su alrededor mientras nosotros, la Familia, respiramos tranquilos porque sentimos la seguridad de tenernos los unos a los otros. Siempre ahí, dispuestos a hacer una visita nocturna al abogado de turno, a lastrar con cemento los pies de algún soplón sobre el lago Michigan, o a escuchar las penas de nuestras vidas asidos a una cerveza...que al final todo es lo mismo.
Me alegro mucho, señor, de acercarme al abismo de los 30 a su lado, como el primer día. Acariciamos el gato de la nostalgia unidos en recuerdos de 8 bits y cintas de VHS, y siempre hay un guiño para alguna gala de los Oscar perdida en la noche de los tiempos. Somos lo que somos. Una gran Familia. Felicidades, chiquet. Y ahora, voy a hacerte una oferta que no podrás rechazar...
¿Te hace una partida a la maca?

Saturday, December 23, 2006

Dead or Alive


¿Ha visto a este hombre? Si lo conoce, sabe de alguien que pueda aportar información sobre su paradero, o simplemente cree poder contribuir a su localización, no lo dude: póngase en contacto con la dirección de El Corral de Piedra.
Se gratificará cualquier ayuda que pueda devolver a M.H.F., alias TiTo Herbito, al redil del contacto contínuo y las respuestas afirmativas a invitaciones y propuestas lúdicas.


Thursday, December 07, 2006

¡Anímate a buscarlo!


¡Hola amigos! ¡¡Ya está aquí la entrega definitiva de vuestro trotamundos desaparecido favorito!!
El Tito Herb vuelve por sus foros en esta nueva e hiperdivertida recopilación de situaciones ocupacionales de lo más variopinto, para disfrute de sus seguidores. ¡Busca al Tito Herb en México, su casa, la Cascada Arcoiris y mil sitios más!
Durante más de un mes, recorre con el audaz Tito Herb sus escondites favoritos, e intenta descifrar con ayuda de tu ingenio en qué nuevo sitio se esconderá el Tito este fin de semana. ¿Podría ser el Barrio? Únete a su búsqueda y averígualo. Miles de Elcheros de todas las edades andan ya detrás de él. ¡No seas el último!

PD: Jejeje... La Dirección del Corral de Piedra confía en el sentido del humor del adorado Tito Herb, que a buen seguro sabrá entender el trasfondo de este post de tono jovial. Tito, se te echa de menos, sopenco, y ya va siendo hora de que vuelvas a pegarnos un toque proponiendo nuevas aventuras que recorrer juntos. La Noche Vieja podría ser una buena opción...¡¡No la dejes escapar!!!

Tuesday, November 21, 2006

SE BUSCA


¡Atención! Esta es una llamada de ayuda para la localización del vehículo conocido como Rafmóvil.
De origen bastetano, este especimen de negros rasgos y brillos inmaculados descansa secuestrado por su propietario en algún zulo poco profundo del municipio del Cascamorras.
Nadie ha podido verlo en directo. Gusta de hacerse de rogar, como el Bigfoot o Sasquash, y se cree que pese a su cilindrada puede no saber circular aún.
Hace el rodaje en escasas apariciones públicas de las que no se han reportado informes, pudiendo no realizar nunca un primer viaje serio a la provincia de Alicante, si la cosa sigue como hasta ahora.
Si lo ven, por favor, pónganse en contacto con el equipo del Corral de Piedra. Se gratificará cualquier información con una sustancial cifra no inferior a la ya más que sustancial cifra que se comenta su dueño desembolsó por él.

Tuesday, October 03, 2006

Welcome back, Tito Herb!!


Tres semanas, veintiún días, quinientas cuatro horas, treinta mil doscientos cuarenta minutos, un millón ochocientos catorce mil cuatrocientos segundos... Y ya está de vuelta. El tito Herbito, el otro "Miguel Hernández" (menos poeta pero mucho más poético), vuelve a estar entre nosotros, tras su epopeya mexicana.
Como él mismo dice, la vida en ocasiones da giros inesperados, y éste desde luego ha sido de los muy muy buenos. Hasta hace cuatro días lo más lejos que había llegado era Bacarot (jejej, es un decir), y hoy puede decir a boca llena que es de los privilegiados que han cruzado el charco para descubrir la magia de lo distinto. Habrá otros viajes, por supuesto, viajes mágicos e inolvidables a sitios soñados de millones de metros cúbicos de piedra, de verdes praderas en las que suenan el eco de las arpas, violines y guitarras, y de descapotables en interminables carreteras perdidas...pero éste siempre será el primero. Y eso es imborrable.
Además el lazo establecido con aquella tierra perdurará pese al paso del tiempo. Y sólo dios sabe (aunque Herb se lo imagina) si un posible retorno sin fecha de regreso es posible.
Los demás desde aquí estamos felices de tu regreso, Herb Powell. Levantemos todos nuestras copas de anaranjado licor mariachi, y brindemos por el retorno del veterano Peter "Uncle" Pan.