
Hoy, mientras almorzaba, leía una noticia en El País que me dejaba frío. Chema, el mítico panadero de Barrio Sésamo y uno de los personajes más entrañables de nuestra infancia, fallecía el pasado 10 de abril a causa de una fulminante enfermedad contra la que apenas pudo luchar un mes. Hacía siglos que no tenía noticias suyas, pero su recuerdo seguía vivo en mi memoria, y conocer la triste noticia de su muerte casi por casualidad esta mañana ha conmovido algo en mi interior. Algo, supongo, que conecta con ese niño que todos llevamos dentro y que en mi caso lucha por salir tan a menudo -consiguiéndolo afortunadamente en numerosas ocasiones.
Juan Ramón Sánchez Guinot, que así se llamaba Chema fuera del legendario barrio de cartón piedra, tenía 51 años, y seguía totalmente vinculado al mundo de la interpretación gracias el pequeño teatro que regentaba en la capital, la sala Tribueñe. A la actuación en vivo sobre las tablas dedicó los últimos años de su vida, tras algunas incursiones en el mundo del cine en cintas como Matador (Pedro Almodóvar, 1985) o Dónde está el corazón (John Boorman, 1990), protagonizada por Uma Thurman -aunque particularmente lo recuerdo por su participación en algún episodio suelto de la gran Farmacia de guardia. Actualmente protagonizaba junto a su esposa, Chelo Vivares -la actriz que daba vida al inolvidable Espinete, y magnífica dobladora que presta su voz a personajes de la talla de Ralph, en Los Simpson, o Kyle, en South Park- la obra Por los ojos de Raquel Meyer.
Es curioso, jamás habría imaginado que Chema acabaría casándose con Espinete -es un decir, ya me entendéis-, pero como decía el gran Morfeo en Matrix "al parecer, la vida no esta carente de cierta ironía". En cualquier caso, hoy Espinete y todos los demás personajes que compartieron entorno con él deben andar muy tristes. Chema era el adulto enrollado del barrio, un tío que se negó a crecer, mientras los demás lo hacíamos riéndonos con él, su harina y sus bailoteos.
Luego, también en El País, leía que Brian May se ha doctorado en astrofísica, al fin, con una tesis que versa sobre el polvo de estrellas -como no podía ser de otra forma- y ha sido recientemente nombrado rector de una afamada universidad británica; o que una cinta que muestra a Marilyn Monroe haciendo una fellatio a un hombre desconocido -el director de FBI Edgar Hoover se empeñó en demostrar que se trataba de JFK- ha sido vendida por 1,5 millones de dólares. Pero, como comprenderéis, la noticia estaba en otro sitio.
D.E.P.


Vuelve Chechu Sonoro. Y de nuevo las opiniones del maestro retratan un concierto tributo. La Sala Midnight Madrid acogió ayer día 4 de abril de 2008 la actuación de un joven grupo de melómanos grungeros. Nosotros estuvimos allí. Él estuvo allí. Y por eso nadie mejor que el mismo Chechu para dar cuenta de lo que el concierto supuso. Éstas son sus percepciones, su prosa y sus palabras. Lo dicho, Chechu Sonoro ha vuelto, para algarabía del personal.
