Friday, October 17, 2008

Hoy la puta se viste de rey

Voy a mezclar flashes con alcohol, restos de sal y altas dosis de ficción.
Tengo la fe tengo la intuición. Tengo el viejo trono de un rey y ahora sólo soy un bufón.
Y un espejo roto en la pared descompone en mil pedazos la piel donde escondí todo aquel calor.
Y la actriz sabe bien lo que hacer. Se desnuda y entiende quién fue. Hoy la puta se viste... Y voy a pensar que todo va bien, todo va bien.
Que el veneno es la luz y la sombra mi caché.
Y aún así la farsa huele a miel. Mezclo néctar con el aguijón, que huye de ti y no se enhebró, ya he conseguido el papel.
Y la actriz se lo vuelve a creer. Se desnuda y entiende quién fue.
Hoy la puta se viste de rey... y nadie le cree, nadie se lo cree... nadie le cree, nadie se lo cree... nadie le cree, nadie se lo cree... nadie le cree, nadie se lo cree...
VETUSTA MORLA (Autocrítica)

Qué razón tenéis, pardiez.

Monday, October 06, 2008

Apología del maltrato

El caso del profesor Neira -ya saben, ese hombre que creyendo presenciar un caso de maltrato decidió tomar cartas en el asunto y acabó en un coma probablemente irreversible- ha vuelto a poner en el ojo del huracán una cuestión ya añeja que esta sociedad tan "avanzada" se empeña en no superar: el asunto de la violencia machista -a menudo mal llamada "de género".
La noticia saltaba a los titulares hace apenas un par de meses, pero lo cierto es que en las últimas semanas se ha levantado más polvo que tras el hecho en sí gracias a las declaraciones que en diversos medios la pareja del agresor ha venido realizando en defensa de su hombre -el mismo que consideró justa reacción a la intervención del profesor propinar a éste un tremendo golpe por la espalda que una cámara de vigilancia recogió para su infortunio. En su discurso, la señora -nótese la ironía- hace hincapié en la desmedida actuación del profesor al intervenir agrediendo verbalmente a su chico ante un asunto que ni le iba ni le venía -verbalmente, sí, que como todos saben una palabra puede hacerte más daño que un mantecao por la espalda, una bala, o que el favor aquél de Carlito Brigante-, amén de justificar el comportamiento de su pareja -empujones e insultos incluidos- con alusiones a su adicción a las drogas -lo que según su razonamiento debería ser exhimente de cualquier delito, entonces, y podría haber sido aducido por el malparado Oswald tras el incidente de JFK, por ejemplo.
Al margen de la cuestión económica que lleva a esta señorita -nótese el asco, esta vez- de plató en plató de TV, lo que repugna más aún a toda la opinión pública es el cuajo del que hace gala cuando con vehemencia y altanería defiende la inocencia de su galán para hacer girar la veleta de la razón y autoproclamarse, ella y el machote, víctimas del meollo. Y mientras se llena los bolsillos de euros y la boca de mierda pasando por caja una y otra vez en la agonía del profesor, vuelve a ser objeto de debate el esencial papel que la mujer juega en la cuestión del maltrato, en lo que a rebelarse y romper su silencio se refiere.
Todo un ejemplo para el género femenino, la buena moza -nótese aquí la absoluta repudia. Ejemplo, digo, de lo que no debe hacerse nunca. Claro que a ella plim, porque la elementa no acabará vestida de luto bajo ningún concepto -que para ello va siempre divina de la muerte, la muy caradura.

Saturday, October 04, 2008

Yo crecí en los ochenta

Algo tuvieron. Y es que no deja de ser curioso que los que nos labramos una personalidad en aquellos míticos diez años, esos que siguieron a los últimos coletazos del franquismo de los 70 y prepararon la revolución tecnológica de los 90, volvamos una y otra vez a sus iconos de mano de la nostalgia.
Gran parte de todo lo que recordamos nos fue mostrado por medio de ese genial invento -ni la rueda, ni la penicilina, ni la goma de borrar en la punta del lápiz- que es la televisión, y hoy, tantos años después, tenemos la oportunidad de viajar en el tiempo a aquellas borrosas imágenes de VHS de nuestra infancia gracias a Youtube.
Esta vez os traigo un homenaje en forma de divertido y rockero video musical, en el que se repasan muchas de las cosas que marcaron aquellos días felices y liberales. Yo me he sentido totalmente identificado con lo que se dice y se muestra... y hasta me he sorprendido soltando alguna risotada ante inesperados giros en la letra y casposísimas imágenes. Ellos son El Reno Renardo. Y sí, yo también crecí en los ochenta y sobreviví.


Wednesday, October 01, 2008

Back in town

Estoy de vuelta, amigos. Gracias, ahora a todos vosotros, por el apoyo en estos días difíciles. Los que habéis pasado por cosas parecidas -o peores, que algunos como Vadania saben de lo que hablo-, entenderéis que por muchas justificaciones que busquemos para mitigar el dolor, deshacerse de él es del todo imposible. Los lazos que nos unen a los que queremos no entienden de edades, ni distancias, ni frecuencia en los encuentros... Por eso, aunque uno no permanece ajeno a las leyes naturales que rigen este tinglado, resulta inevitable sentir como irreparables las pérdidas que nos sobrevienen cada tanto en este camino lleno de sinsabores que es la vida.
Pero al final siempre acabamos levantándonos. Por nosotros mismos, pero también por ellos. Cuando cae el telón del día a día, comienza esa otra obra que conforman los recuerdos. Y si éstos son buenos, merece la pena guardarlos con celo en lo más hondo de nuestra memoria y nuestro corazón, accediendo a ellos de forma habitual para que los que nos esperan tras esa frontera invisible permanezcan siempre con nosotros.
Hay un no sé qué, un algo indescriptible, que nos hace resurgir cual Ave Fénix desde nuestras propias cenizas cuando creemos haber tocado fondo. Es un instinto de superación que creo encuentra su razón de ser en la esencia misma de los que ya no están; saber que merece la pena luchar en este circo con el doble de energía para perpetuar el esfuerzo que enarbolaron mientras estuvieron entre nosotros. Y así sólo cabe mirar hacia adelante, en la seguridad de que sobreponerse es el mejor de los homenajes que uno puede brindar a su memoria.
Su legado, al cabo, es tan grande como el vacío que dejan. Pero es precisamente con ese legado con lo que llenamos un vacío que habrá de acompañarnos, lamentablemente, siempre. Y poder hacer algo así tiene que abrirnos los ojos ante la única verdad que existe: no nos iremos nunca mientras vivamos en aquellos a los que importamos. Y yo pienso esforzarme cada día porque jamás os vayáis del todo.


"
Bebe la sal y respira las llamas,
nada nos puede tocar.
Pon en tu tumba que no es el final,
tu rastro no se puede borrar.
Con cada latido hoy celebra
que nuestra historia continuará"
Vetusta Morla, Sharabbey Road

Sunday, September 28, 2008

Gracias

Hoy tengo roto el corazón. Escribo entre lágrimas, recién recibida la noticia de que el mayor de los Arenas, uno de los pilares más sólidos de El Corral de Piedra, el de verdad, nos ha dejado. No puedo seguir. Son demasiados golpes en poco tiempo. Y la aldea cada vez está más vacía.